| Ex número 36 del mundo emocionado por retornar a Salinas
El argentino Gabriel Markus, ex número 36 de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) y actual entrenador, aseguró haber sentir algo especial en Salinas debido al recuerdo del doblete de sus desconocidos pupilos de ese entonces (2001), su compatriota David Nalbandian y el peruano Luis Horna, retorna a su mente.
En el 2001, Markus llegaba a la península de Santa Elena con estas dos jóvenes promesas del tenis mundial pero que para esa temporada pocos apostaban por ellos, sin embargo, poco a poco se hicieron un espacio y Nalbandian, ex número tres del mundo, terminó ganando el torneo en singles y en dobles, junto a Horna, ex 33.
"Yo vine con Nalbandian y con Horna, ese año ellos dos ganaron el dobles y Nalbandian ganó el singles así que yo tenía un lindo recuerdo de este torneo. Muy bonito, además que me gusta Salinas, el clima es tranquilo, lamentablemente hace muchísimo calor pero el ambiente del torneo es lindo, es una ciudad cómoda es muy lindo club, muy lindo hotel y la gente te trata muy bien", aseguró.
Su venida al país se dio como entrenador del estadounidense Carlton Florentino, que jugó el "Main Draw" de singles, pero aprovechando su grata presencia, la organización del torneo le extendió una invitación para que juegue con su pupilo el dobles, modalidad que no la practicaba a este nivel desde hace ocho años, algo que generó expectativa no solo en Salinas, sino en su propio país.
"Solo fue por diversión, me pidieron, yo no quería, yo no estoy para competir ni mucho menos, me pidieron y lo hice, nada más, me sentí bien porque me gusta jugar al tenis pero no estoy para competir, me dedico a otra cosa, físicamente estoy bien, con una rodilla menos, fue un momento de placer y nada más", afirmó Markus, que como singlista se retiró en 1994 luego de una carrera que él calificó como "corta pero intensa".
"Fueron momentos muy lindos, el circuito a mi siempre me gustó mucho, fueron años muy intensos, viajé mucho y bueno, lo que más rescato de todo eso es que, dentro de todo, por más que haya sido una carrera corta, fue intensa, fue placentera, fui reconocido en el mundo por mi juego y podría haber hecho mejores cosas pero la vida no me lo permitió", manifestó.
Con emoción, el argentino, ex entrenador de jugadores como el ecuatoriano Giovanni Lapentti, Juan Ignacio Chela y Nicolás Massú, recuerda que en 1992, el que fuera su mejor año como profesional, derrotó en menos de tres meses a tres top cinco de la ATP.
El 18 de abril de esa temporada, en el torneo Gran Prix (GP) de Niza que se jugaba sobre arcilla, derrotó 6-1, 2-6 y 7-6 (7-5) en las semifinales a Pete Sampras, cuando este era cuarto; dos semanas más tarde derrotaría al checo Iván Lendl, décimo en ese entonces, por 1-6, 7-5 y 7-6 (7-3), en la primera ronda del GP de Madrid. En la primera semana de julio eliminaría en los cuartos de final del GP de Gstaad al número siete de ese entonces, el norteamericano Michael Chang por 7-6 (7-3) y 7-6 (7-1).
Una lesión en un cartílago del hueso de la rodilla le impidió continuar con la gran carrera que hasta el momento había cosechado. "Eso no me permitía realmente competir, desde los 24 años, que fue mi ultimo partido, intenté volver al circuito, durante prácticamente cinco años, estuve luchando para poder volver pero no hubo solución para mi problema".
El diestro bonaerense de 37 años, y poseedor de cuatro torneos en sencillos y uno en duplas, estuvo de paso por la XIII edición del Abierto Internacional Salinas, dejando su huella imborrable en la historia del tradicional torneo.
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